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Conectando con el ambiente en su día21 min read

 por Mildred Real 

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Una niña señalando con determinación a Venezuela en un globo terráqueo, su rostro refleja interés y curiosidad por el país sudamericano.

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Bienvenidos a Salvemos El Planeta, su revista ambiental desde aquí, desde el sur de la Florida, para el resto del mundo a través de Cadena Azul, 1550 AM en su dial. CadenaAzul.com el internet para que bajen la aplicación móvil disponible, que les permitirá pues seguirnos también en su equipo móvil.

Quien les habla es Mildred Real, con Barba en los controles. Comenzamos el programa de hoy dedicado, como siempre, a la protección y conservación de los recursos naturales. Pero hoy, este programa es mega especial porque hoy se celebra el Día Mundial del Ambiente. Así que pues, por supuesto, en ¡Salvemos el planeta!, ya sabemos cuál es el tema de hoy porque el 5 de junio de cada año celebramos el Día Mundial del Ambiente. Y ¿cómo protegemos nosotros el ambiente?.

Pues precisamente de eso vamos a hablar el día de hoy. ¿Cuál es esa relación que tenemos con nuestro planeta? ¿Cómo es nuestra relación? ¿Tenemos una relación amorosa o tenemos una relación incómoda? Pues precisamente eso te lo puedes responder tú, porque cada uno de nosotros se relaciona con el planeta de una manera diferente.

Eso. Sí, todos dependemos absolutamente de los recursos del planeta. Necesitamos el aire para respirar. Necesitamos el agua para sobrevivir y necesitamos de los recursos del suelo para alimentarnos. Así que este planeta y nosotros somos uno porque en realidad somos parte de un sistema que nos relacionamos unos con otros. Si el aire está mal, nosotros estamos mal, si el agua está mal, nosotros estamos mal.

Y precisamente por eso es que nos enfocamos en este espacio, en proveer información sobre cómo podemos actuar para mejorar nuestra calidad de vida, protegiendo el ambiente. Y, sin duda alguna, es súper importante para nosotros entender esas relaciones que no siempre son tan evidentes, que muchas veces pasamos por alto y otras damos por hecho que bueno, agua hay... No nos dijeron tantas veces que el agua era un recurso natural que era infinito y renovable.

Yo recuerdo cuando —creo que eso lo he comentado en otras oportunidades—, pero me gusta mucho recordar ese momento, cuarto grado, y veíamos información sobre los recursos naturales renovables y los no renovables. Como soy venezolana y en mi cuarto grado vivía en Venezuela, recuerdo que para nosotros era un gran tema hablar de petróleo porque nos sentíamos súper orgullosos de un recurso no renovable, pero generaba un poco de estrés en una niña de nueve años pensar en que había un recurso que se podía acabar. Entonces, cuando hablamos del petróleo que estaba en la Tierra y que ese petróleo se iba a acabar en algún momento, de que había tardado más de cincuenta años en comenzar a aparecer aquel bitumen del Orinoco y, se daban datos de cientos de años, de siglos, que se necesitaban para poder generar ese recurso preciado.

Pues sin duda alguna, uno con esa edad tiene como esa sensación de angustia de... todavía estoy chiquito, ¿será que cuando este grande va a haber o no va a haber? Las dimensiones como que no existen. Y nosotros, por supuesto, hemos tratado de hacer las cosas bien, muy bien. Pero hemos sido bastante insensibles en la forma en que transmitimos la información de generación en generación, porque pensamos como adultos cuando los niños no enseñan a los niños, por supuesto que sí, pero los niños no son los maestros de los niños en la escuela. Entonces, adulto, escribiendo libros adultos, pensando en la mejor forma de hacer las cosas, pues terminan haciendo ciertas cosas que, en realidad, hoy en día me pregunto, ¿por qué nadie las pensó?

Yo puedo verme sentada en el pupitre. Así llamamos a los escritorios que tienen un brazo incorporado con la tabla, no sé cómo se llaman acá. Y yo recuerdo haber estado sentada y mirar a la maestra y escribir en mi cuaderno y decir, "Esto puede ser un problema para nosotros. ¿Qué problema que se pueda acabar eso y las consecuencias de que se acabe un recurso no renovable?" Pero el enfoque era a recursos como el petróleo, recursos como el agua, era el recurso sobre los que no teníamos que preocuparnos porque eran renovables.

Imagínense, miren qué belleza este ciclo. El agua se evapora, se convierte en nubes porque se condensa el agua y luego se carga y entonces se precipita a la tierra nuevamente. Y entonces esas precipitaciones caen en los lagos, en los ríos y en los mares. Y si no caen en el lago, ni en el río, ni en el mar, en el suelo, pero igual no importa. Va a pasar a las capas más profundas de la tierra. Y entonces va a llegar a la madre Roca y ahí se van a formar acuíferos. Y de ahí viene nuestra agua potable, ¡una maravilla!, una maravilla. No tengo que preocuparme del agua. La angustia es el petróleo. Pero el agua no es ningún problema.

El aire, el aire... "take it for granted". O sea ¡Ahí está! Tú tienes el aire. Puedes disfrutar del aire todo lo que tú quieras porque bueno, no hay impedimento para que él aire esté aquí. Así que el aire tampoco era una preocupación porque el aire limpio es posible gracias a que tenemos árboles. Y como hay árboles, entonces los árboles purifican el aire. Ya estamos listos, entonces quizás la preocupación era pensar, "Ahí tenemos que deberle al árbol 'solicito amor' porque así decía el himno al árbol y tenemos que cuidar al árbol y proteger al árbol. Porque el árbol nos da el aire", y ya no había preocupación. Los recursos naturales como renovables, los etiquetamos y nos  despreocupamos de ellos. Pero ¿realmente son renovables los recursos?

Pues seguramente, si me estás siguiendo, ya te diste cuenta de para dónde hoy. ¿Obvio que no? Porque si contaminamos el agua, entonces ¿qué importa que llegue la nube, el agua, ni que se condensa y caiga si está llena de ácidos y está llena de contaminantes que tenemos en el aire? Pues lo que va a caer no es precisamente agua, es un compuesto que ya no es solamente H2O y todo lo demás. Y si tenemos el aire, tampoco es oxígeno, nitrógeno y argón y todos sus componentes. También tiene dióxido de carbono y otras partículas como el particulado que se produce con el smog.

O sea, en realidad, así, así como me lo estaban enseñando en el cuaderno de la escuela. No, así no eran. Había que preocuparse por todos, no solamente por la posibilidad de que el petróleo se acabara. Es más que se acabe el petróleo, podría ser una gran posibilidad para que el mundo entendiera que esa no era una fuente de verdad para poder generar energía. Ahora, gracias a Dios no se ha acabado porque nos acabamos nosotros también. ¿Cómo vamos a hacer para producir alimentos para los siete mil millones de personas? si no tenemos combustibles fósiles que nos ayuden a esa producción. Necesitamos desarrollarnos como hemos desarrollado los combustibles fósiles para generar energía. Tenemos que desarrollar energías renovables como la energía eólica, la energía solar, que se encuentran cientos de miles de barreras porque, por supuesto, somos arrieros en el camino andamos y tenemos un planeta en donde existen intereses económicos porque tienen que existir porque obviamente no estamos en la selva viviendo de lo que produce la tierra, sino que estamos produciendo.

Así que el que produce es el que tiene el sartén por el mango para decirnos a nosotros cuánto tenemos que pagar y, por supuesto, el que produce decide producir en esa forma y la industria del petróleo y del gas y del carbón. Y todos estos combustibles que son combustibles que nos contaminan por un lado, pero nos producen altos beneficios por el otro, pues no están interesados en ver sus negocios mermar mientras ésta transición ocurre. Así que nosotros somos precisamente los que en este hermosísimo planeta celebrando el Día Mundial del Ambiente, tenemos que tener conciencia sobre las acciones que estamos tomando todos los días y la lentitud con la que se toman otras porque nosotros estamos fuera del escenario.

Cuando nosotros hablamos, por ejemplo, de la contaminación del agua; en estos días, ésta conversación la tuve con mi padre, que evidentemente ha estado muy preocupado mirando algunos documentales, y eso es maravilloso. Cuando la gente se ocupa y se preocupa a través de los medios de comunicación, se enteran de situaciones lógicas absolutamente documentadas. Entonces, contribuyen a la acción. Su preocupación era: Bueno, ¿Qué vamos a hacer con el plástico? Porque los cruceros tiran basura al océano. Tenemos los océanos llenos de basura. Pronto tendremos más basura que peces en el océano. O sea, todos los paralelismos que utilizan los informes y los reportes científicos mundiales para hacernos tener conciencia sobre la realidad que vivimos.

Le decía: "Bueno, eso no es un problema de ahora. Eso es un problema que estamos manejando desde hace mucho tiempo." Y si es cierto, hablamos de pronto de la necesidad de no tirar basura a la calle que termina en el océano. Pero debemos desestimamos un poco la presión que nosotros individualmente podemos causar porque pensamos que tal vez un papel no contribuye tanto como quizás un crucero, pero es lo mismo porque somos siete mil millones de personas pensando así. Son siete mil millones de papeles que caen en el océano cada vez que tú tiras un papel, y otros siete mil millones de personas lo hacen.

Y por supuesto, que las leyes del mar como MARPOL, y todas estas legislaciones no se hacen solas, ni caen solas del espacio ni se vigilan solas. La legislación que obliga a la industria de los cruceros varía de país en país. Hay compañías de crucero que yo conozco, por las que he trabajado, que toman la ley más exigente del país, más exigente para sus operaciones, y eso, digamos, que es lo ideal. Pero aún así, seguimos permitiéndoles tirar la basura en el océano, porque además tampoco sabemos dónde tirarla. O sea, hay empresas que se ocupan de poder identificar en el lugar a donde van a llegar, el mejor sitio para disponer de la basura. Pero muchos de estos lugares, especialmente las islas del Caribe, no disponen de rellenos sanitarios. Solamente tienen 'botaderos' de basura.

Así que por muchas buenas intenciones que tenga la compañía, pues no tiene ninguna alternativa. Así que es un problema integral, que si no miramos en una forma holística, ecosistémica, pues no encontramos soluciones o pensamos, por el contrario, que son muy sencillas. Así que empezamos por nosotros, empezamos por sentir, por percibir la realidad de que tenemos una civilización presionando un planeta que no fue o no vino con la civilización incorporada.

Cuando hablo de civilización, me refiero precisamente a el hecho de que nosotros hemos transformado los recursos del planeta en ciudades y estas ciudades, por supuesto, se han convertido en... han pasado de ser pueblos, a convertirse en ciudades o megaciudades, y tienen una dinámica y sus propios ecosistemas que se relacionan a veces de forma positiva y otras veces de forma muy negativa con el planeta.

Y si hay formas positivas en las que nos relacionamos, porque tenemos la capacidad de identificar con la ciencia acciones que podemos tomar para mejorar la vida del planeta. Y así lo hemos hecho. Cuantas veces no hemos podido salvar a una tortuga. No estoy hablando de la tortuga que se estaba tomando... que quedó ensartada con un straw o pitillo o pajilla como lo llamen, sino de esa tortuga que tal vez tiene una enfermedad que no tiene nada que ver con los humanos. Y nosotros hemos podido salvar. En realidad, sí nos hemos relacionado de forma amigable, en muchas oportunidades, con los recursos del planeta y con sus ecosistemas.

Pero evidentemente salta a la vista que la presión que hemos producido en todos los sentidos siempre nos ha traído un sinsabor y nos ha comprometido a hacer algo diferente, a cambiar esa conducta. Porque es de tonto pensar que si seguimos haciendo lo mismo vamos a llegar a alguna parte.

Entonces, ese compromiso por hacer cosas diferentes, por reducir la contaminación desde su origen, es algo que tiene que ser parte de nuestro día a día. Y, yo entiendo que quizás con mucha pasión alguien me puede escuchar y decir, "Bueno, pero a ti te gusta eso. A mí me gustan los caballos" o "A ti te gusta eso. A mí me gusta el mar" o "A ti te gusta eso. A mí me gusta más la lucha contra el cáncer o contra los niños abusados". Hay tantas cosas, y tantas razones sociales para preocuparnos que en realidad cada uno termina inclinándose a contribuir en una de ellas, en la que más es atractiva para sí mismo.

Pero yo hoy celebrando el ambiente, en realidad, dándole un tributo a este planeta que nos da todo. Te quiero invitar a pensar en esta forma de visualizar lo que siempre hemos visto de una manera, en una forma diferente. Por ejemplo, cuando hablamos de los recursos del planeta y de nuestra relación con el planeta, nuestra relación con los recursos del planeta, con los ecosistemas del planeta, nos lleva a tener una manera de ser y una manera de pensar que difiere de otras personas.

Por ejemplo, la gente que vive en el trópico, eso sí es fácil de ilustrar, los caribeños. La gente tropical tiene una manera de ser bien particular, y la gente que vive en zonas muy frías y muy grises, sus colores tienen otra manera de ser. Y eso es porque hay una influencia en esa relación entre nosotros y el medio que nos rodea.

Cuando estamos en invierno, las personas que viven en áreas o han vivido en áreas donde hay cuatro estaciones, el invierno cambia nuestro estado de ánimo, cambia nuestro ánimo, dependiendo del clima, dependiendo de la temperatura, que es una manifestación del clima, y dependiendo de los colores. Hay personas que se deprimen cuando ven caer las primeras hojas del otoño y otros que se deprimen durante el invierno. O sea, estamos constantemente relacionándonos con los recursos y los ecosistemas sin advertirlo.

Hay personas que enferman por tomar agua y personas que tienen una salud de hierro por el agua que toman. Así que si miramos nuestra relación con el planeta como una constante, como un hecho que ocurre sin duda alguna, cada segundo de nuestra vida, literalmente. Y si lo disminuimos a microsegundos, también cada uno de esos microsegundos de nuestra vida están relacionado con la tierra, con el aire, con el agua, con el suelo, con la vida.

Entonces, podemos entender quizás un poco, tratar de ser bien flexibles en esas sensaciones y utilizar todos nuestros sentidos para percibir esos recursos de la vida, incluyendo nuestra voz, el poder hasta escucharnos, sentirnos, mirarnos, percibirnos, tocarnos. Todo forma parte de que estamos en una realidad. Estamos en un planeta vivo con el que intercambiamos constantemente. Y ese constante intercambio nos hace diferentes, nos produce diferentes sensaciones, nos produce diferentes condiciones de salud.

Podemos enfermarnos por el contacto con el clima, sino recuerden, por ejemplo, estos últimos dos años que hemos tenido la desgraciada historia de la Costa del Tesoro Verde, porque se ha tenido que soltar el agua del lago Okeechobee y correr llena de pesticidas y de posta y de cien cosas a contaminar nuestras aguas. Y solamente verla o nos deprime o nos entristece, o nos horroriza o nos manda al hospital con una alergia impresionante, un ataque de asma, o un problema respiratorio.

Y si vamos a la playa y ha llovido y las aguas de escorrentía se han llevado el agua ahí, en la orilla del mar, estamos percibiendo toda la caca de los perros que la gente saca y no recoge y se las lleva el agua, y no da diarrea o conjuntivitis. Esa permanente relación, que a veces es superamónica y a veces es terrible, nos hace reconocer que hasta nuestra salud, por ende, hasta el cáncer, tienen orígenes en nuestra relación con los recursos del planeta y sus ecosistemas. Que las oportunidades de negocio tienen origen en nuestros ecosistemas. Que no podríamos vivir de la agricultura si no tuviéramos tierras con vocación para la agricultura, y no podríamos vivir del turismo si no tuviésemos paisajes con la vocación para que los turistas amaran.

Así que la base y la esencia del desarrollo de nuestra vida está no solo íntimamente relacionada, sino absoluta y completamente comprometida con nuestra capacidad de relacionarnos con La Tierra. En este Día del Ambiente y en cualquier otro día, repensar en esa relación que tenemos con los recursos del planeta, con el uso que le damos a las cosas en nuestro hogar, para asegurarnos de que las fuentes de contaminación de las casas, como por ejemplo la quema de combustibles fósiles, si utilizamos madera o si utilizamos carbón o si utilizamos gas, o utilizamos energía, cualquiera que sea la fuente energética para nosotros cocinar, es una fuente de contaminación.

Así que, pues si cocinamos y botamos lo que cocinamos, ya perdimos una cantidad de energía que estábamos utilizando y que ahora vamos a tener que utilizar porque evidentemente vamos a volver a cocinar. Entonces, hasta el desperdicio de comida se convierte en un gasto de energía que puede contaminar el aire. Alrededor de 3.8 millones de muertes prematuras son causadas por la contaminación del aire en el interior cada año, y la gran mayoría se da en países en desarrollo.

Sin embargo, pues evidentemente la razón por la que se da en países en desarrollo; podríamos listar muchas, tenemos la necesidad, tenemos la dependencia a ciertas fuentes de energía, como el carbón, que causan bastante muertes. Pero también tenemos mucho que ver con la información y los conocimientos. Independientemente de cuál sea la razón, es importante, y no estamos exentos, por estar en un país desarrollado, de ser parte de esa estadística.

En el caso de la industria, en muchos países la producción de energía es una fuente importante de contaminación del aire, y si son países desarrollados, pues ya sabemos que es mucho más. Así que, por supuesto, cuando hablamos de las centrales eléctricas y de la quema de carbón como un emisor importante de esta industria, pues tenemos que insistir en la necesidad de una transición hacia una economía baja en carbono.

Cuando hablamos de transporte, el transporte o incrementa las emisiones por su exceso, o las reduce. El transporte público se conoce como una opción real para asegurar la disminución de los gases efecto invernadero que emitimos en las ciudades. Sin embargo, las políticas públicas y la legislación tienen que ser cónsonas con ese objetivo final de reducirlo. Porque de nada nos sirve tener transporte si no existe conectividad entre ellos, pues no estamos haciendo nada y seguimos dependiendo de un vehículo por persona para poder transportarnos.

En el caso de la agricultura, muchas son las variantes también en que afectan. Porque por un lado, por supuesto, la fuente de contaminación proveniente del ganado que produce metano y amoniaco no es una tontería, aunque hay políticos que, a veces uno... parece que están en contra de la solución, aunque tengo serias dudas de que la quieran, que utilizan este tipo de temas de una forma tan ligera.

Evidentemente no podemos dejar de producir ganado y no podemos dejar de consumir carne, pero tenemos que estimar esa producción y dejar de desperdiciar la producción, porque muchas veces precisamente para poder mantener los precios... Existe un mercado bien perverso alrededor de esto, que es el mercado que tenemos que atacar, no el hecho de que las personas puedan consumir o no. Y desde mi silla personal, lo digo porque tengo ciertos problemas con la salud precisamente por la carne. No podemos comer carne todos los días y nos hacemos la vida muy difícil cuando comemos carne todos los días. Comer carne todos los días genera enfermedades como la subida del ácido úrico y otras tantas malísimas. Sin embargo, no terminamos de tomar conciencia ni por una cosa ni por la otra.

Pero además, la agricultura influye significativamente en la erosión del suelo y la pérdida de la vocación del suelo, por lo tanto, en la liberación de dióxido de carbono. Y eso es algo que también tenemos que considerar.

Y por último, hablando de muchas fuentes, nosotros como seres humanos tenemos que, sin duda alguna, ser parte de la solución, tomar acción, reconocer, educarnos sobre estos temas. La quema de residuos a cielo abierto, los desechos orgánicos en los vertederos, todo libera a la atmósfera dioxinas, furanos, metano, carbono negro. A nivel mundial, se estima que el 40% de los residuos quemados al aire se va causando un problema tan grave en las regiones urbanizadas en países en desarrollo, que la salud de las comunidades entra en juego.

Pero además, tenemos la naturaleza, las erupciones volcánicas, las tormentas de polvo del Sahara, y estamos desertificando muchas más áreas en el planeta que al convertirlas en desierto, pues también llevarán los vientos ese polvo a otro lugar, contaminando el aire que respiramos.

Seamos conscientes de esas relaciones, busquemos la forma de participar en los procesos de toma de decisiones, en las consultas públicas, hablar con nuestros representantes y apoyar organizaciones que estén dedicadas a trabajar en el área. Pero por sobre todo, sembremos en nuestros hijos ese compromiso real con una vida que no debe ser una tortura para nadie y que debe ser un proceso de conciencia en donde más bien tendamos a relacionarnos de una forma amigable.

Que esa niña de cuarto grado que veía con susto e impresión, que se iba a quedar el mundo sin petróleo y que a lo mejor no llegaría a ser adulta antes de que una tragedia como esa sucediera, entre comillas, y que ignoraba que estaban sucediendo a su lado tragedias como la pérdida de fuentes de agua potable, la pérdida de la calidad del aire y tantas cosas más, hoy en día sea una niña empoderada con la información para tomar acción, para ser parte de la solución y no ser parte del problema.

Porque vivimos en un mundo en donde ocultamos realidades con intereses particulares, y nosotros, desafortunadamente, nos convertimos en agentes multiplicadores de información que está de alguna manera apoyando y sosteniendo a quienes nos están haciendo daño. Porque estos libros y todas estas historias que nos contaron a nosotros en una época en donde se conocían estas relaciones tienen algo que ver, quizás, con esa política de cerrar los ojos y mirar hacia otro lado.

Es momento de mirar al frente en el día del ambiente y en todos los días, para tener un mundo sustentable, para tener un desarrollo que sea coherente con las necesidades humanas. Porque al final, lo que nosotros queremos es sobrevivir como raza, que seamos una especie y al planeta que pueda vivir de forma sana y ecológicamente equilibrada, no una especie que se extinga por su propia mano.

Que Dios los bendiga y regresamos a los estudios deseándoles que tengan una feliz tarde y que despierten el gusanito y las ganas de decirle a alguien "Vamos a salvar el planeta". Me encuentran en Facebook, Twitter, esta gran comunidad, como Mildred Real, América Verde, la Fundación. Hasta la próxima.


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Sobre la autora

Mildred Real

La Voz Latina de la Conservación. Apasionada en comunicar una visión integral de los beneficios de la conservación y protección de los recursos naturales. Creadora del EcoCoaching®. Su misión profesional y personal es inspirar una participación más amplia de los Latinos en el disfrute y defensa de los recursos naturales de América, para que procuren su Bienestar Natural­­™

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