Sabal Trail, fin de año con broche de gas.

Sabal Trail, fin de año con broche de gas.

En Florida hemos tenido un año lleno de escándalos ecológicos; en vilo y constante enojo con la industria de los combustibles fósiles. La Florida Power & Light (FPL) protagonista de algunos, comenzó con la salinización de la Bahía de Biscayne con fugas en los canales de enfriamiento de la Planta Nuclear de Turkey Point y, termina con su reciente demanda en la Corte de Apelaciones de Florida, para construir dos reactores nucleares en Miami-Dade sin soterrar las líneas de transmisión.

En el interin, ha avanzado un proyecto que nos lleva a cerrar el año con una amarga bocanada de gas y agujeros en el suelo: el Sabal Trail Transmission Pipeline. Un proyecto de gasoducto de 515 millas de extensión a un costo de 3.2 millones de dólares para la industria e incalculables consecuencias por sus potenciales impactos en la salud humana y el ambiente.

Spectra Energy Corp., NextEra Energy, Inc. (FPL) y Duke Energy tienen 3 años abriéndose paso a nivel regulatorio para construir el Sabal Trail Transmission, una línea de distribución de gas que diariamente transportará 1.1 mil millones de pies cúbicos de gas natural desde el Centro de Alabama, pasando por el suroeste de Georgia y hasta el Condado de Osceola en Florida.

Inicialmente, la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) se pronunció en contra de la ruta, alegando impactos ambientales potencialmente significativos en: las fuentes de agua potable (Acuífero de Florida); las sensibles formaciones geológicas (kársica); humedales y áreas de conservación; la calidad del aire; las emisiones de gases invernadero y más preocupante aún, en la justicia ambiental para las comunidades.

La EPA hizo especial hincapié en que quien solicitó la aprobación del proyecto, la Comisión Federal Reguladora de Energía (FERC, por sus siglas en inglés), se había enfocado más en mitigar los impactos del Sabal Trail, es decir, dejar causar el impacto y después ‘suavizarlo’, que en evitar y minimizar los impactos a las áreas sensitivas.

Entonces manifestó preocupación frente al hecho de que la FERC aceptó la aplicación de la FPL y aprobó que ésta iniciara el proceso, antes de hacer las consultas correspondientes con las Sociedades Geológicas de Florida y Georgia; el Distrito de Administración de Aguas de Suwannee River; el Departamento de Protección Ambiental de la Florida; y la misma EPA.

Lo más grave es que la Comisión también había firmado un contrato con la FPL cuyo objeto es precisamente la ruta propuesta y expuso en su petición a la EPA que tenía acuerdos previos con la FPL que limitaban el análisis de rutas alternativas. Más claro es imposible, un proceso viciado desde el principio.

Lógicamente, estas irregularidades llevaron a la Agencia de Protección Ambiental a concluir que los compromisos adquiridos por la FERC, implicaban sanciones monetarias y esto comprometía su habilidad de explorar para el Sabal Trail, rutas alternativas potencialmente amigables con el ambiente. Por ello, estableció sus recomendaciones, entre las cuales se planteaban cambios en la ruta propuesta.

Aunque la EPA cambió radicalmente de opinión unos meses después —sin que mediara cambio alguno al proyecto—, al punto en que el gasoducto fue autorizado y está cruzando actualmente a través de bosques, manantiales y tierras de cultivos al norte del Centro de Florida; el rotundo rechazo de la comunidad no ha cambiado y crece exponencialmente ante los hechos que acontecen en la ruta desde Alabama.

Es evidente, que están sacrificando el bien común en aras de cumplir con un particular. Al final estamos pagando con vida los ‘errores administrativos’ que pudieran haber ocurrido por negligencia, impericia o dolo de algún funcionario. En lugar de emplear otras instancias para resolver los conflictos administrativos o anular los procesos bajo la luz de las irregularidades. Cualquier cosa, antes de reparar un entuerto creando otro mayor.

Entre los puntos álgidos del recorrido del gasoducto en Florida, está el tramo en que pasa bajo del Río Suwannee, un santuario de manatíes en un vecindario de bajos recursos y que debido al sumidero que se abrió en la State Road 129 en el Condado de Suwannee, es más vulnerable ahora que antes.

Todos estamos esperanzados en que por analogía con el Dakota Access, el Cuerpo de Ingenieros escuche las preocupaciones de los floridanos e impida que se continúe con la ruta trazada por estas empresas que arriesgan nuestro bienestar. Aunque ya los permisos están dados, el 17 de enero se espera una protesta masiva de desobediencia civil en el Parque Estatal Suwannee River y hay constantes convocatorias de apoyo de comunidades y grupos indigenas que ven amenazados sus medios de vida.

Algunos manifestantes han sido arrestados en las protestas de fin de año. Es tanto lo que está en juego que es posible resumirlo en dos palabras: vida y bienestar. ¡Salvemos el Agua de la Florida! #NoSabalTrail

La Voz Latina de la Conservación. Apasionada en comunicar una visión integral de los beneficios de la conservación y protección de los recursos naturales. Creadora del EcoCoaching®. Su misión profesional y personal es inspirar una participación más amplia de los Latinos en el disfrute y defensa de los recursos naturales de América, para que procuren su Bienestar Natural­­™